Pon un Mon en tu vida

En la vida hay veces que tienes suerte y te encuentras con gente que es especial, personas que te marcan para siempre y que te gustaría que siempre estuviesen en tu vida. Es difícil dar con ellas, no abundan. Yo he tenido la suerte de dar con muy pocas en mi vida, y este "individuo" es una de ellas.

Lo conocí por casualidad en Agosto de 2002, cuando él tenía 23 y yo 29, junto a un montón de personas más cuando inauguraron un "cibercafé" al lado de mi casa. Pertenecía a una pandilla de entre unas 10 y 20 personas (variaba según el día). En su caso me llamó la atención porque era "líder de la banda", el clásico líder que se lleva de calle a las chicas y al que todos le hacen caso. ¡Para eso es el líder! Su pandilla decidió "acogerme", o me "acogí" yo a ellos, no sé, pero el caso es que empecé a andar con ellos.

A mí los líderes nunca me han llamado mucho la atención, pero este chaval era diferente. Le supero a él en edad en 6 años y a la mayoría de ellos en 10, pero no tuvieron ningún problema en aceptarme en "la manada". Recuerdo esa época como una de las más felices que he tenido nunca, nunca me había reído tanto como en esos primeros años. Al principio la verdad es que no conectamos mucho, él iba un poco a su "bola" y aparecía y desaparecía de la pandilla para quedar con sus "admiradoras", pero siempre estaba "presente" en todo lo que se organizaba. Con el tiempo y las obligaciones la pandilla se fue disgregando casi en su totalidad, pero Ramón, Mon para los amigos, siempre ha estado ahí, nunca ha desaparecido, en parte porque ha madurado mucho en estos últimos años. Ha pasado de ser el tío duro-ligón rompe corazones y despreocupado de la vida a algo más acorde con su edad actual, es decir, se ha asentado un poco y ha entendido que la vida no es solo estar continuamente en la cresta de la ola, pero sin perder su espíritu, su forma de ver la vida.

Y es que una de sus grandes virtudes es su positivismo. Siempre ve lo bueno de las situaciones, el vaso medio lleno. Y si alguna situación mala le sobre viene, le da la vuelta de alguna manera para que juegue a su favor. Porque es un luchador incansable, un superviviente nato, y esa es otra de sus virtudes. Si algo le golpea, se levanta y él lo golpea más fuerte. Es nuestro "increíble Hulk" particular. Sí, sí, en el tamaño también. Pero este Hulk sabe cocinar, y muy bien por cierto, ¿verdad chicas?

Han pasado ya 11 años desde que lo conocí, y en todo este tiempo se ha convertido en parte fundamental de mi pequeño círculo de amigos íntimos. Me he reído con él más veces de las que puedo recordar y, esta es otra virtud, eso es porque es una persona que contagia el optimismo y el buen rollo. Y porque lo ves reirse a carcajadas limpia y es imposible no reírse con él, incluso aunque te esté llamando tonto a la cara.

Todo el mundo que lo conoce lo quiere, en uno u otro grado. Alguno lo quiere a rabiar y algún otro lo quiere... matar. Jaja, no en serio, cualquiera que ha pasado unas horas con él se ha dado cuenta de lo especial que es, y de que la buena suerte no es que te toque el euromillón, sino el tener personas así en tu vida.

No todo es bueno, claro. A su pobre padre Pepe deberían declararlo santo por todo lo que ha aguantado a este "truhán" y, quizá, Mon debería hacerle un monumento. Porque, como buen "líder de la banda", ha sido un rebelde y un traste de cuidado y, cuando no ha liado una Mon, lo han liado para al final acabar en el lío. Pero parece que esa etapa ha quedado atrás últimamente y que ahora está centrado en ser un "nuevo Mon" más responsable, pero igual de positivo. ¡¡Pepe, el que la sigue la consigue, no desesperes!!

Habitualmente se hacen homenajes a las personas que ya han muerto, cuando ya de nada le sirve al muerto que todos le digan cuánto lo querían. Yo prefiero hacerlo al revés, me gusta decirle a las personas que son importantes para mí que son eso, importantes, y por ese motivo he querido hoy dedicarle este pequeño vídeo de 5 minutos con un resumen de estos 11 años con él.

Los que lo vean apreciarán que casi siempre sale sonriendo en las fotos. No es que las haya elegido, es que esa es su cara normal, es la cara de alguien que mira a la vida, le sonríe y le dice: "ey nena, que me quiten lo bailao".

Pues eso Moncete, que tú también eres importante en mi vida, así que espero que nos muramos todos de viejos riéndonos de las tontunas de Jose hasta el último de nuestros días.

Si sigues cambiando cosas en tu vida, ¡que sean solo para mejorar!

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